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Wednesday, September 8, 2010
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Categoría: Isla Verde
Subcategoría: Fauna
La fauna de la Isla de Tenerife está vinculada, al igual que la flora, a Europa y el norte de África, especialmente a la cuenca mediterránea, y muestra una gran cantidad de especies endémicas en clara relación con factores como el aislamiento insular o su variedad ambiental. Estos factores propician procesos evolutivos aislados que responden a las particulares condiciones de Tenerife, lo que favorece la persistencia de formas ya desaparecidas en otros ámbitos y la evolución de especies locales. Se pueden caracterizar a grandes rasgos dos tipos de fauna, la terrestre y la marina.

La fauna terrestre responde a los diferentes ecosistemas y pisos bioclimáticos, que casi se confunden en la Isla, por lo que estos elementos pueden servir de guía para analizarla.
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Las zonas costeras (cardonal-tabaibal, vegetación >b>halófila) se distinguen sobre todo por su riqueza en pequeños invertebrados (insectos y arácnidos fundamentalmente), reptiles y en menor medida, aves. Entre los primeros destacan numerosos orugas (como la oruga de las tabaibas: Hyles tithimali tithimali), arañas (géneros como el Canariellanum, Canarionesticus, etc.), y tijeretas (como la Canarilabis maxima); entre los reptiles los lagartos (Gallotia( sp.),; y entre las aves, camineros, trompeteros, gaviotas, petreles o aguilas pescadoras entre otros.

El monteverde/laurisilva es el espacio más rico de Tenerife en endemismos, gran parte de los cuales son invertebrados, destacando lombrices, caracoles, arañas o mariposas. La gran humedad atmosférica sostiene una enorme actividad biológica, apoyada en la abundante disponibilidad de materia orgánica en forma hojarasca, troncos caídos en descomposición y numerosos pequeños hábitats (como piedras, cuevas, sustratos rocosos, etc.). También destacan las aves, con la presencia de variedades endémicas de palomas (paloma turqué: Columba bollii; y paloma rabiche: Columba junoniae).

El pinar es otra formación que ofrece una amplia variedad de condiciones, aunque en general son menos húmedos, más soleados y con mayores contrastes estacionales que el monteverde/laurisilva. La fauna más común la componen nuevamente los insectos. Aunque el manto ácido que forma la materia orgánica del pinar no favorece el desarrollo de la fauna como si ocurre en otros ecosistemas, se pueden encontrar lombrices, arañas, mariposas y muchos otros insectos que se alimentan de maderas. Entre las aves se pueden encontrar pinzones (Fringilla sp.), picapinos (Dendrocopus major canariensis), canarios (Serinus canarius), aguilillas (Buteo buteo), búhos (búho chico: Asio otus canariensis), etc.

Las duras condiciones térmicas, de insolación, y de humedad del piso de cumbre albergan unos ecosistemas en los que la fauna más representativa la vuelven a componer los invertebrados que aprovechan sobre todo la floración primaveral de este piso y la protección que ofrecen piedras y vegetación para poder desarrollarse. Los vertebrados más representativos los conforman aves como los pinzones, alcaudones (Lanius meridionalis), cernícalos (Falco tinnuculus) o cuervos (Corvus corax), aunque también aparecen reptiles (Gallotia galloti galloti).

Las zonas de medianías (formaciones de transición) comparte numerosas especies con las zonas costeras y las de pinar y Monteverde, en función de la cercanía a ellas y las características ambientales locales.

En general los mamíferos aparecen poco representados en los diferentes ecosistemas insulares siendo en su mayor parte especies introducidas por el hombre que se han asilvestrado. Tan sólo algunos murciélagos y musarañas pueden considerarse endémicos, destacando en general la presencia de ratas, erizos, conejos, etc. En las Cañadas del Teide puede encontrarse el único gran mamífero que habita la isla: el muflón , introducido para fomentar la caza mayor en el siglo XX.

A parte de los mencionados ecosistemas, de forma más local se pueden encontrar otros que, por su singularidad, albergan interesante muestras de fauna con elevadas tasas de endemicidad. Las cuevas y túneles volcánicos, los ecosistemas acuáticos de barrancos y cuevas, etc. albergan una gran riqueza faunística, especialmente en el campo de los invertebrados, además de recoger restos de antiguas especies, hoy extintas, que poblaron Tenerife.

En lo referente al medio acuático las islas muestran una enorme riqueza específica y varietal, mayor aún si cabe que la registrada en terrenos emergidos, en función de las variaciones de la luz, distancia a la costa o temperatura del Océano Atlántico en el áreas de Canarias.

La clasificación más explicativa de la gran variedad de formas de vida animal que pueblan el mar de Tenerife los divide en cuatro categorías en función de las mencionadas variables.

El neuston engloba a las especies que ocupan la interfase océano-tierra y la lámina oceánica superficial y abundan moluscos, insectos, y medusas o aguavivas.

El plancton lo forman los organismos pelágicos que flotan en el océano que, en lo referente al zooplancton (plancton animal), nuevamente destacan los invertebrados, así como las medusas, y pequeños crustáceos y moluscos. En general la cantidad de plancton no es muy alta en comparación con las costas africanas cercanas, donde su abundancia ha generado un importante banco pesquero.

El necton está dividido en un dominio litoral y en otro oceánico. En lo referente al litoral, el más cercano a la escala insular, destacan peces muy conocidos y apreciados en la cocina isleña, como las sardinas, las bogas, los gueldes o las caballas. El necton oceánico destaca por la presencia de tortugas (tortuga boba: Caretta caretta; entre otras) y grandes mamíferos como ballenas (calderones: Globicephala macrorynchus), y delfines (delfín mular: Tusiops truncatus), siendo el suroeste de Tenerife uno de los mejores lugares del mundo para el avistamiento de cetáceos. Es por ello que se encuentran protegidos por la legislación regional ante el auge que han experimentado las actividades de observación de los mismos y las inevitables interferencias sobre su hábitat (DECRETO de 6 de septiembre de 2000, BOC 6 de octubre de 2000).
Ampliar foto Finalmente el bentos está compuesto por una enorme variedad de especies destacando los moluscos (burgados, lapas, mejillones, etc.), crustáceos (cangrejos, centollos, etc.), equinodermos (erizos), etc. También los peces como las viejas, los pejeverdes o las fulas desarrollan su ciclo vital en este entorno.
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