Inicio - Atlas - Isla Verde - Vegetación Atlas Digital de Tenerife  
Wednesday, September 8, 2010
  MENU

  BUSQUEDAS

  ATLAS DIGITAL

Categoría: Isla Verde
Subcategoría: Vegetación
La vegetación se organiza altitudinalmente atendiendo a las variaciones de humedad y temperatura, conformando una serie de pisos bioclimáticos que estructuran el paisaje vegetal y los taxones que en ellos se desarrollan. En una distribución ideal, la isla podría estructurarse en 6 pisos bioclimáticos.

En los niveles más próximos al mar, caracterizados por las elevadas temperaturas, insolación y salinidad encontramos las comunidades del piso halófilo, compuestas por matorrales poco densos de especies muy resistentes a estas particulares condiciones mediante adaptaciones como portes rastreros, tallos suculentos, hojas pequeñas y cerosas, etc. Entre las especies más significativas figuran la lechuga de mar, la uvilla, la piña de mar, la siempreviva o la magarza.

Inmediatamente por encima y hasta unos 400 ó 600 metros (según la orientación norte o sur de las vertientes respectivamente) se establece una comunidad conocida como cardonal-tabaibal que ocupa el piso bioclimático basal. Está formada por un matorral más denso, adaptado a las elevadas temperaturas e insolación y a la escasez de precipitaciones, con ejemplares de más porte que el anterior, y que se caracteriza por la presencia de euforbias como cardones, tabaiba dulce (cerca de costa), tabaibas amargas (más alejadas del mar o en zonas degradadas), etc. Suelen estar acompañadas de otras especies como balos, cornicales, etc.

Por encima encontramos el conocido como piso termófilo o de transición (que en muchas ocasiones aparece entremezclado con el piso basal), compuesto fundamentalmente por formaciones más o menos abiertas de especies arbóreas adaptadas a ambientes de temperaturas más suaves y con mayor humedad. Las especies más comunes son la palmera canaria, el drago, la sabina, el acebuche o el almácigo, entre otros.
Ampliar foto
Justo sobre la anterior y fundamentalmente en Anaga, Teno y las vertientes norte, en la franja afectada por el manto de estratocúmulos, la formación vegetal climácica es la laurisilva, un bosque tupido de gran biodiversidad con varios estratos en el que dominan especies de hoja ancha y perenne adaptadas a las condiciones de elevada humedad provocadas por los alisios. El piso bioclimático se conoce como laurisilva o monteverde, y entre las especies más características figuran laureles, brezos, fayas, acebiños, tilos, madroños, bicacareras, etc.

Por encima de la influencia del mar de nubes aparece el pinar, un bosque abierto preparado para resistir los contrastes climáticos de este piso. Es una formación compuesta por pocas especies dominadas por el pino canario. En buenas condiciones de conservación la mayor parte de las especies tienen portes arbustivos (como esjuagarzos, codesos y brezos) o herbáceos y el pino es el único árbol, aunque se manifiestan variaciones locales.

Altitudinalmente el piso de cumbre es el que ocupa las zonas más altas, fuera de la Isla sólo aparece en la isla de La Palma. Se trata de un matorral de densidad variable formado en general por retamas y codesos, muy adaptados a las duras condiciones climáticas de las cumbres de Tenerife (heladas, insolación, contrastes térmicos, etc.).

Otros espacios, como barrancos, cuevas o paredes rocosas de acantilados y barrancos, acogen comunidades específicas repartidas por la geografía insular sin un patrón que permita englobarlos en alguna de los pisos anteriores, aunque acogen importantes comunidades de flora de gran singularidad y valor científico y paisajístico.
Ampliar foto Aparte de su vegetación natural, Tenerife acoge un considerable número de especies introducidas voluntaria o accidentalmente por el hombre que, si bien no modifican la disposición general de los pisos bioclimáticos, si pueden modificar su composición florística. Unas tienen el carácter de invasoras como el conocido rabo gato o la amapola de california (extendidas por las medianías y zonas costeras de la isla) y suponen una dura competencia para al flora local, pero hay muchas otras que no sólo no son perjudiciales para la flora insular, si no que la enriquecen.

Se trata, sobre todo de especies agrícolas que se han adaptado a las particulares y muy variadas condiciones de las diferentes zonas de la Isla, multiplicándose las variedades locales exclusivas de productos como las papas o las castañas que incrementan la biodiversidad insular. Estas especies no conforman un piso diferenciado al estar distribuidas en función de la actividad agrícola, pero forman parte de la rica biodiversidad vegetal de la Isla y de sus paisajes.
©2008 Cabildo de Tenerife. Condiciones de uso