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Categoría: Isla para las personas
Subcategoría: Educación |
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La educación es uno de los principales apoyos del desarrollo de cualquier sociedad, y como tal una de las variables más importantes para conocerla. Históricamente la población tinerfeña se caracterizó por su bajo nivel de instrucción, muy por debajo de la media nacional, acorde a una sociedad rural en la que las exigencias de trabajo en el campo o en labores complementarias (alimentación y pastoreo del ganado, ayuda en labores agrícolas o tareas domesticas, etc.) exigían una pronta incorporación de los niños al mundo del trabajo en detrimento de su periodo de instrucción. Por otra parte, la carencia de centros educativos y la escolarización parcial e incompleta de quienes asistían a clases impedía que más allá de leer o escribir de forma básica, el nivel cultural de la sociedad mejorase sustancialmente debido a la leve incidencia que podía tener este sistema.
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En épocas donde el acceso a la formación era muy escaso, los indicadores de instrucción eran insuficientes, el más representativo son las tasas de analfabetismo. Las tasas de analfabetismo históricas no empiezan a descender hasta principios del siglo XX, cuando lentamente pasan de valores superiores al 80% a rondar el 70% de los habitantes de la Isla. Ya en la década de 1920 comienzan a registrares descensos más significativos, con un porcentaje de analfabetos que disminuye de forma constante hasta principios de los 80, cuando se sitúa por debajo del 10% por primera vez en la historia insular. No obstante, las diferencias entre municipios capitalinos y municipios rurales podían ser muy altas, por lo que se introduce un importante factor diferenciador, el peso de las actividades agroganaderas, a mayor importancia mayor índice de analfabetismo.
Con el desarrollo experimentado a partir de los años 70 y 80 del siglo XX, tanto los niveles de instrucción como las estadísticas y estudios que permiten valorarlos comienzan a mejorar con lo que podemos hacernos una idea más exacta de la situación formativa de la Isla.
De esta manera el nivel de analfabetismo se sitúa a principios del siglo XXI en el 4%, cifra todavía alta en comparación con otros ámbitos del mundo desarrollado pero que denota una importante mejoría en los últimas décadas (en 1981 el porcentaje de analfabetos era del 9,1%). Los niveles de escolarización son de prácticamente el 100% de los niños y jóvenes en edad escolar, y tanto los alumnos como el número de centros de enseñanza obligatoria, media y superior han crecido de manera significativa contando, en la actualidad, con casi 1000 centros de todos los niveles educativos repartidos por la geografía insular, y unos indicadores muy cercanos a la media nacional y regional.
La organización del sistema educativo ha adaptado sus estructuras a los recientes cambios normativos, estando estructurado en varios niveles:
- Educación obligatoria (que se extiende hasta los 16 años) compuesta por:
- Enseñanza Infantil (23.647 alumnos en 2004),
- Primaria (49.978 alumnos ese mismo año) y
- Secundaria Obligatoria (que agrupaba en 2004 a 38.263 alumnos);
- Formación profesional (10.474 alumnos en ciclos medios y superiores, niveles en los que se subdivide este grado educativo);
- Bachillerato -13.432 alumnos-, de dos años);
- Estudios superiores, públicos y privados;
- Formaciones alternativas para personas que por diversos motivos no hayan podido seguir estos itinerarios formativos tradicionales (729 alumnos en Programas de Garantía Social y 529 en Educación Especial)
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Entre estas últimas alternativas al sistema tradicional de enseñanza reglada cabe mencionar la importante oferta formativa para personas en situaciones de riesgo, sobre todo en cursos de capacitación profesional en actividades de gran demanda. En general se imparten desde las administraciones municipales y permiten la especialización y práctica, en ocasiones remunerada, en diversas especialidades para sus usuarios.
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