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Wednesday, September 8, 2010
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Categoría: Isla Rural
Subcategoría: Ganadería
La ganadería ha funcionado históricamente como una actividad complementaria de las labores agrícolas desempeñando un papel económico secundario, aunque esencial, en el conjunto del territorio insular. A pesar de ello el desarrollo de la actividad ganadera ha sido y es un importante pilar del medio rural insular que ha generado un importante patrimonio arqueológico (restos de prácticas aborígenes, materiales y productos, etc.), etnográfico (pastoreo, tradiciones, etc.), arquitectónico (corrales, cerramientos, vías para el ganado, etc.), territorial (estructuración del territorio en función de usos ganaderos, paisajes, etc.) y biológico (razas autóctonas como la vaca canaria, vaca palmera, oveja canaria, oveja palmera, porcino negro canario o el burro majorero; variedades locales como la oveja canaria de pelo; adaptación mutua del medio natural y las prácticas ganaderas, etc.). Ampliar foto
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Zonificación ganadera
La tradición ganadera insular se remota a los primeros habitantes de Tenerife, los guanches, que ya practicaban el pastoreo de suelta o trashumante entre las costas en invierno, cuando las lluvias favorecían la presencia de pastos estacionales en estas zonas, y las cumbres, sobre todo en las Cañadas que funcionaban como espacio comunal para llevar el ganado en verano, cuando los pastos costeros se agostaban y no ofrecían sustento para el ganado. El género más común era el caprino, animal del que se aprovechaba prácticamente todo, desde la carne y la leche (natural o como queso), hasta los cuernos o las pieles, empleados como útiles y vestimentas por la sociedad aborigen.

Con la conquista de la Isla se introducen nuevas especies que enriquecen y diversifican la ganadería local y la complementan con la agricultura: aves, ovejas, vacas, conejos, abejas, cerdos, etc. Estas novedades aportaron innumerables beneficios: fuente extra de alimentos, suplementaria a los producidos por la agricultura; abonado natural de tierras de cultivo; ayuda en labores agrícolas; eliminación de residuos agrícolas y transformación en abono; etc., de manera que, el sistema desarrolló una importante complementariedad entre ambos tipos de actividades. También después de la conquista se comienza a intensificar la explotación ganadera de la Isla y se empieza a estabular el ganado (cerdos, vacas, conejos, gallina, etc.), aprovechando la presencia de pastos más o menos estables a lo largo del año y su utilidad en los núcleos rurales como productos alimenticios, de intercambio o como parte del sistema tradicional de gestión del como se ha emocionado anteriormente. No obstante, hasta prácticamente la actualidad parte del ganado, sobre todo caprino, se mantiene siguiendo prácticas trashumantes (en retroceso) o de suelta, buscando siempre las zonas donde la humedad favorecía una mayor pervivencia de los pastos.

Las cifras de ganado más actuales indican que Tenerife es al Isla con una cabaña más importante con un total de 2.078.658 animales. Gran parte lo conforman las aves que suponen casi el 93% del total de animales censados de la Isla, aunque está cifra exagera la importancia real de este tipo de ganadería debido al gran número de animales que acoge cada una de las explotaciones, de las que tan sólo existen 125. Muy lejos en cuanto a cifras de animales (69.745), pero con gran trascendencia económica y social se sitúa el ganado caprino (2,86% del total de animales), seguido del resto de ganaderías. Cabe destacar el elevado número de explotaciones de alguno de estos sectores (caprino 569; porcino: 579; bovino: 436; avícola: 76; ovino: 123; cunícola: 73; apícola: 458), lo que provoca que, junto al peso económico de sus producciones y a pesar del menor número de animales, su importancia sea muy alta e implique una importante componente económica y social (tanto por su valor tradicional, como por la variedad, calidad y valor diferenciador de sus productos y el empleo directo e indirecto que genera). A pesar de que la integración en la Unión Europea y las políticas ganaderas han producido importantes avances, las exigencias de los mercados (estabulación, modernización, control de calidad, presentación y distribución de los productos, etc.) han puesto en una encrucijada a buena parte del sector, que sin duda deberá modernizarse y potenciar aún más los valores que la han caracterizado siempre (productos naturales y diferenciados, de calidad, sabores singulares, respeto a las tradiciones, etc.) para seguir siendo rentable y mantener viva esta secular tradición desde nuevas perspectivas.

La apuesta de la sociedad tinerfeña por conservar e impulsar el sector queda de manifiesto con el desarrollo de importantes iniciativas, como la Fundación Tenerife Rural o la Casa de La Miel entre otros, de cara a fomentar el desarrollo de la ganadería y sus productos (leche, carne, miel, queso, artesanía, etc.).
Ampliar foto Así, a todas estas instituciones y a los numerosos premios y certámenes ganaderos convocados por las instituciones, y el propio sector ganadero, se ha unido recientemente la creación de la Casa del Ganadero en San Cristóbal de La Laguna, destinada a favorecer la valorización de los productos ganaderos, dignificar los oficios y promover y difundir sus producciones y valor cultural. En este sentido destaca también la Casa del Artesano en San Cristóbal de La Laguna, cuyos objetivos de contribuir al desarrollo del sector artesano muchas veces se apoyan en productos obtenidos de la cabaña ganadera
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