Vegetación

vegetacion1La vegetación se organiza en una serie de pisos bioclimáticos que estructuran el paisaje vegetal y cambian con la altitud, en función de las variaciones de humedad y temperatura.

En los niveles más próximos al mar, caracterizados por las elevadas temperaturas, insolación y salinidad, encontramos las comunidades del cinturón halófilo costero, compuesta por matorrales poco densos que resisten estas condiciones mediante adaptaciones como portes rastreros, tallos suculentos, espiniscencia, hojas pequeñas y cerosas. Algunas de estas  especies son: lechuga de mar, uva de mar, piña de mar, siempreviva y magarza.

Inmediatamente por encima, se establece el cardonal-tabaibal, que ocupa el piso bioclimático basal, formado por matorrales más densos y de mayor porte, adaptados a elevadas temperaturas e insolación y escasez de precipitaciones, caracterizado por la presencia de euforbias como tabaiba dulce (cerca de costa), cardones  (más lejos de la costa), tabaibas amargas (en zonas degradadas) y acompañadas por arbustos como verodes, salado, orijama, balos, cornicales, etc.

El piso termófilo o de transición (que en muchas ocasiones aparece entremezclado con el piso basal), se compone por formaciones más o menos abiertas de especies arborescentes adaptadas a ambientes de temperaturas más suaves y con mayor humedad. Las especies más comunes son: palmera canaria, drago, sabina, acebuche, almácigo, peralillo y orobal.

En las vertientes del norte, algunas subcomarcas del sureste, Anaga y Teno, en la franja afectada por el mar de nubes, podemos encontrar los restos de una formación vegetal del terciario, la laurisilva, un bosque espeso de gran biodiversidad y estratificado, dominado por especies de hoja ancha y perenne, adaptadas a la elevada humedad. Sus especies más características son: laureles, brezos, fayas, acebiños, tilos, madroños, bicacareras, viñátigos, follaos y barbusanos.

vegetacion1Por encima de la influencia del mar de nubes, aparece el pinar, un bosque abierto preparado para los contrastes climáticos y compuesto por una sola especie de árbol (pino canario) que se acompaña por escasos arbustos, como jaguarzos, codesos, brezos, escobones y jaras, o por hierbas, como el tomillo, corazoncillo y poleo.

El piso de cumbre ocupa las zonas más altas y está compuesto por un matorral de densidad variable formado por retamas y codesos, adaptados a las duras condiciones climáticas de las cumbres de Tenerife (heladas, insolación, contrastes térmicos).

Existen ecosistemas, como barrancos, cuevas o paredes rocosas de acantilados, que acogen comunidades específicas sin que se puedan englobar en ninguno de los pisos anteriores, pero con flora singular y alto valor científico y paisajístico.

En Tenerife encontramos también un considerable número de especies introducidas de modo voluntario o accidental que puntualmente modifican la composición florística de los pisos bioclimáticos. Algunas, como el rabo gato y la amapola de california (extendidas por las medianías y zonas costeras de la isla), deben ser consideradas como invasoras exóticas, ya que suponen una seria amenaza para la flora local al competir por los mismos recursos. Para solucionar estas afecciones, se realizan campañas periódicas de erradicación de esas especies.

Las especies agrícolas también fueron introducidas en su momento y se han adaptado a las particulares y diversas condiciones de diferentes zonas, favoreciendo la aparición de variedades locales, como algunos tipos de papas y castañas, que incrementan la biodiversidad insular. Estas especies se distribuyen en función de la actividad agrícola, formando parte de la rica biodiversidad vegetal de la isla y de sus paisajes.